CARMORVAN
Es lamentable como se sacrifican a los animales, se comecializa con ellos sin temor alguno a su desaparición, todo para satisfacer gustos carnivoros, especialmente de aquellos que no se han podido liberar del gusto de la carne roja.
El consumo de la carne del mono es significativo,al respecto de ello, elmundo.es. ha escrito, que Miles de kilos de carne de primates y otros animales salvajes de la fauna africana se venden cada mes en mercados clandestinos de Norteamérica y Europa, según ha denunciado el biólogo Justin Brashares, tras dos años de investigación. La carne de estos animales termina sirviéndose en la mayoría de las ocasiones en restaurantes especializados, que la ofrecen fuera de la carta a precios más elevados, fundamentalmente a inmigrantes procedentes de Africa, que quieren seguir degustando los sabores que dejaron atrás.
Al margen del evidente daño ecológico que significa el comercio ilegal de carne de la selva, el doctor Brashares, especialista en fauna salvaje y autor de la investigación, denuncia los riesgos sanitarios de estas prácticas en el último número de la revista británica New Scientist. En este caso, además de no estar sometida la carne a los controles habituales del mercado alimentario, se suman los riesgos de transmisión de enfermedades muy infecciosas que, como en el caso del sida y del Ébola, se ha podido comprobar han pasado de los primates a los humanos por vía digestiva al ingerir su carne. Los rumores sobre la existencia de tales mercados siempre han existido. Pero el biólogo se encontró por casualidad con la pista para tirar del hilo en Nueva York. Viajando en un taxi que conducía un chófer de Ghana, le preguntó si no echaba en falta la carne de selva de su país. El taxista le señaló que a él no le gustaba, pero que le podía llevar a un almacén de Brooklyn donde podría comprar esas viandas. Allí fue capaz de adquirir carne de chimpancé, gorila, cocodrilo, aves, jabalí africano y una especie de antílope. Una vez en la pista, reunió a 15 voluntarios que rastrearon almacenes similares en Los Angeles, Chicago, Toronto, Montreal, París, Londres y Bruselas. En todas estas ciudades pudieron abastecerse de carnes ilegales.
El investigador asegura tener en su poder hasta 27 muestras de estas compras. «No tengo cuerpos completos de chimpancé o gorila, pero si una mano, una pierna, dos cabezas y otras partes del cuerpo», señala Brashares. El comercio detectado en estas ocho ciudades occidentales es del orden de 6.000 kilos mensuales de carne. Un tráfico que, pese a estar completamente regulado y prohibido por el Convenio Internacional de Comercio de Especies Amenazadas (CITES), se sigue produciendo
Se insiste en señalar, que el descubrimiento de un mercado ilegal de carne de primates constituye un grave escándalo no sólo desde una perspectiva ecologista, ya que se trata de especies protegidas en riesgo de extinción, sino desde el punto de vista de la salud pública. No hay que olvidar que algunas de las enfermedades infecciosas más graves que han asolado a la Humanidad en las últimas décadas, como el sida y el Ébola, provienen de virus mortíferos que saltaron precisamente de primates a seres humanos.
Hace tan sólo unas semanas, a finales de mayo la revista 'Science' publicó un estudio que confirmaba de forma contundente que el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) tuvo su origen en el chimpancé. Los autores de este trabajo viajaron al sur de Camerún, donde recogieron más de 400 muestras fecales de chimpancés en 10 zonas diferentes de la selva. Tras analizar su ADN, comprobaron que 34 de las muestras daban posisitivo en el 'test' de VIH y que pertenecían a 16 individuos (siete machos y nueve hembras). La investigación, por lo tanto, concluyó que la variante simia del virus del sida se encuentra en hasta un 35% de los individuos de la especie 'Pan troglodytes troglodytes' (es decir, el chimpancé), aunque ninguno de ellos enferma porque la infección no les afecta.
mensual.prensa.com. agrega, que se toma un mono destripado y se coloca sobre brasas por dos días para ahumarlo. Cuando ha tomado un tono oscuro particular puede servirse como plato fuerte o en un caldo como estofado.
“Sabe muy bien con tomate y una salsa de ajo sobre una cama de arroz”, dijo la vendedora de monos, Marie-Jan, en la sección de carnes y pescados del mercado al aire libre de Kinshasa.
En la mesa yacen cinco monos ahumados, con sus caras permanentemente contorsionadas y tiesos por los días al fuego del carbón.
En las selvas de Brasil, primates como los monos Aulladores (Allouata), los Lanudos (Lagothryx) y los capuchinos (Cebu) son regularmente cazados por su carne. En África, los monos y los simios son disparados y vendidos en el mercado como “carne exótica”. En la película colombiana "Soñar no cuesta nada se muestran escenas del 2003 en las que el ejercito colombiano debe recurrir a la cacería de primates silvestres en las selvas del sur de Colombia para complementar su dieta. Michael Hutchins, presidente del Grupo de Trabajo sobre la Caza de Animales por su Carne afirmó en 2001 que cada año se consume en la cuenca del Congo hasta un millón de toneladas de carne de animales salvajes, equivalentes a cuatro millones de cabezas de ganado. Los cazadores suelen preferir especies de mayor tamaño, por ejemplo en África los cazadores prefieren cazar especies de Colobus que de Cercopithecus, pero a medida que el número de individuos de especies grandes disminuye pasan a otras más pequeñas. Otras organizaciones mencionan que esta práctica puede poner en riesgo la salud humana ya que la práctica de cacería y consumo puede favorecer el paso a los humanos de virus como el ébola y el VIS (Virus de la inmunodeficiencia simiesca, antepasado evolutivo del VIH).


Joder, ¿y esto porqué no sale de una maldita vez a la luz pública en los grandes medios?, es completamente aberrante en todos los sentidos.
Salud.